Todo comenzó un día cualquiera de
Marzo, en el que, sin saberlo, iba a tomar una decisión que
afectaría al año siguiente. Y os preguntaréis qué decisión
tomé...
Pues veréis, ese día si no recuerdo
mal era un miércoles, aburrido como todos los anteriores en el que
me tocaba, como todos los días de colegio, ir a comer a casa de mis
abuelos. Y eso hice.
Llegué a eso de las 13:50, justo para
ver mi programa favorito(la ruleta de la suerte que finaliza a las
14:00) junto a mi abuelo, una de las personas más importantes para
mi. Realmente no recuerdo si se llevaron el premio de la segunda
ruleta o no, pero eso no es lo importante. Terminó y mi abuelo y yo
fuimos a la cocina a comer, donde también se encontraban mi abuela y
mi tía. Ese día tocaba comer borrajas(para el que no lo sepa es una
verdura típica de Aragón) y pechugas a la plancha. Ya había
terminado el primer plato y mi abuela me puso el segundo, a lo que me
preguntó que si había vuelto a pensar en ello. En lo que debía
pensar, para que lo sepáis, es en una proposición que me hizo, ir a
estudiar un curso escolar entero a otro país, en este caso me propuso
Irlanda. En un primer momento dije que no rotundamente, pero luego a
los minuos reflexioné y le dije que me diera un poco de tiempo para
pensar en ello.
-La verdad es que sí, creo que por fin
he tomado una decisión-.Dije.
-¿Y bien?- preguntó mi tía
temiéndose la respuesta-.
¿Por qué se temía la respuesta? Muy
fácil, yo nunca he sido una de esas niñas que tenía ganas de ir a
campamentos, de hecho nunca he ido a uno, quitando los del baloncesto
con mi colegio, que para mi no cuentan porque ibas con gente
conocida. Por lo tanto no soy una persona digamos muy... Abierta, más
bien soy todo lo contrario, tímida a más no poder.
-Creo que... Sí, iré a Irlanda.
Mi tía y mi abuela al principio no
respondieron, supongo que porque la respuesta les pilló de
improvisto y no supieron reaccionar, pero mi abuelo si:
-Pues me parece muy bien, cariño.
-Gracias, la verdad es que me costó
decidir, pero hice una lista de pros y contras y ganó el si.
Mi tía me preguntó entonces:
-¿Realmente estás segura de todo
esto?
-No podría estarlo más.
-Pues no se hable más, mañana mismo
comenzaremos a organizar todo.
Terminamos de comer y recogimos los
platos. Ya eran las 14:30 y tenía sueño, así que me fui a echar una
siesta.
Así transcurrió todo el día, entre
deberes, estudiar y jugar con mis primos pequeños.
Así pasaron también los días hasta
que por fin decidimos con qué compañía decidiría hacer el año
escolar en Irlanda y bueno, escogí.
A los dos meses siguientes, es decir,
mediados de Mayo, tocaba la reunión final para los estudiantes, en
la que nos iban a explicar detalladamente todo, las normas, la
convalidación, los welcome days, etc.
Y así, transcurrió el tiempo hasta
que llegó el día de partir...
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